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Plétora y furia artística
We create by surrounding ourselves with stimuli, with history, with human achievement, with the things that drive us an make us human — the passionate discovery, the bones of dinosaurs long gone, the maps of space that we’ve experienced, and ultimately the hallways that stimulate our mind and our imagination.
Jay Walkers Library of Imagination from Rene Walter on Vimeo.
Il faut être toujours ivre. Tout est là: c'est l’unique question. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du Temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve.
Mais de quoi? De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise. Mais enivrez-vous.
Et si quelquefois, sur les marches d'un palais, sur l'herbe verte d'un fossé, dans la solitude morne de votre chambre, vous vous réveillez, l'ivresse déjà diminuée ou disparue, demandez au vent, à la vague, à l'étoile, à l’oiseau, à l'horloge, à tout ce qui fuit, à tout ce qui gémit, à tout ce qui roule, à tout ce qui chante, à tout ce qui parle, demandez quelle heure il est; et le vent, la vague, l'étoile, l'oiseau, l'horloge, vous répondront: «Il est l'heure de s'enivrer! Pour n'être pas les esclaves martyrisés du Temps, enivrez-vous; enivrez-vous sans cesse! De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise.
"Buenas noches habitantes de Cicely. Incluso de lo que no existe se intenta teorizar, postular y ordenar. Por ejemplo, cuando nos vamos a dormir, en ocasiones hacemos balance de lo que podríamos haber hecho pero no hemos realizado, o de lo que no tenemos y desearíamos tener, como aquella camarera que nos miró dos veces y nos estaba diciendo que en realidad, lo que quería, no era que le pidiéramos otra cerveza, sino que le apuntaramos el número de teléfono en su libreta. Dedicamos más tiempo a pensar en situaciones no vividas o hipotéticas que a reflexionar sobre lo que hemos conseguido o lo que nos sustenta. Dicen por ahí que eso es una fábrica de insatisfacción, un chute directo en vena de negativismo. No lo tengo muy claro. He seguido un curso a distancia sobre el pensamiento de la nada. Mucha teoría y poca aplicación práctica. Supongo que en el fondo, de eso precisamente se trataba, de demostrar que lo que no existe no se puede practicar. Pero una vez más, los académicos no siguen la dirección real de los eventos, ¿por qué?. El séptimo arte nos vuelve a revelar los motivos. Me la pasó Ed la semana pasada, guitarra de Ry Cooder y dirección del gran Win Wenders. ¡Hey gente! Europa existe, no sólo el - ei (L.A). Veo caminar al protagonista de Paris-Texas por la vía del tren y pienso que es la nada más bellamente expuesta, un canto al no ser, a la libertad de no tener destino ni camino, una época que existe sólo en la imaginación del tiempo presente, ese que cuando lo pronuncias ya forma parte del pasado, el que no dura ni un segundo, alejado de todo exhibicionismo. Es que el presente es la nada por excelencia, no tiene imperfecto ni pluscuamperfecto, el presente es el presente simple, sólo eso, pero existe, y está plasmado en la pantalla. Me pregunto si saldrá de los videoclubs y llegará el día en que los calendarios no tengan recuadros de días ni de meses, y sean un espacio en blanco, un día en que al encender la radio no haya música, ni anuncios, ni programas, cuando como en la canción de Brel, uno sólo tenga algo querido (no necesariamente otra persona sino a él mismo) y no le hagan falta más convicciones ni teorías materiales sobre hechos concretos. Supongo que si llega ese momento, los escritores guardarán sus libros por publicar en el PC, los pintores los cuadros en buhardillas, y los poetas, sus versos en el cajón. Ese día la nada habrá triunfado, los fantasmas se congregarán en castillos para desaparecer, no habrá protagonistas, ni glorias efímeras, ni fama, y tendremos todo por descubrir, habrá una luz que nunca se apaga, como predijeron The Smiths (There is a light that never goes out)..."
Hace un par de días se cumplió el primer aniversario de la muerte de Sergio Algora, mi mejor amigo. Bueno, el mejor amigo de todo el mundo.
La primera vez que hablé con Sergio creo que fue allá por 1998, cuando me llevaron al bar que regentaba con su novia de entonces, el Sopa de Letras, tras un concierto de Australian Blonde en Zaragoza.
Australian Blonde es el nombre de uno de los grupos donde yo toco.
Yo sentía cierta curiosidad por conocer a Sergio. Él era el cantante de El Niño Gusano, un grupo con el que compartíamos discográfica (rca) y que era de los pocos grupos que en la década de los noventa escribía buenas letras en castellano. La prensa y el público siempre calificaban su forma de escribir como surrealista, algo que a Sergio no le gustaba nada. Sergio siempre se defendía diciendo que sus letras no eran surrealistas, sino que él describía las cosas como las veía. Y que si, por ejemplo, hablaba de «chicas como árboles frutales con bikinis», no pretendía crear metáforas incomprensibles
dejadas a la libre interpretación, sino que estaba siendo todo lo preciso que era capaz.